pavel giroud


El Acompañante: Próximo film de Pavel Giroud
Agosto 21, 2009, 9:06 pm
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Horacio Romero, el mejor boxeador amateur -peso por peso- del mundo, es sorprendido dopado a su regreso de los Panamericanos de Indianapolis 87. Las autoridades deportivas lo sancionan severamente y lo separan indefinidamente del boxeo.

La única opción de trabajo que le aparece a Horacio de manera casi forzosa, es como Acompañante en el sanatorio “Los Cocos”, un centro de salud militar donde los enfermos de VIH son recluidos obligatoriamente para recibir atención médica bajo un régimen de estricta disciplina. La labor de un acompañante, es supervisar cada acción del paciente, vigilar con quien habla, donde entra, de donde sale, que dice, que hace; en fin, convertirse en una especie de sombra .

En manos de Horacio, quedan las pequeñas de Daniel, el paciente mas conflictivo del sanatorio; un joven que se ha contagiado con el virus en la guerra de Angola, un héroe por accidente, que no goza, en lo mas mínimo, de la simpatía de Horacio, sumido en la peor de sus frustraciones e insertado en un mundo que le es completamente ajeno y hostil.

(En la foto, el Sanatorio Los Cocos)



Mi Homenaje a Michael Jackson
Julio 6, 2009, 12:08 am
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En Omerta, mi mas reciente film hay un pequeño homenaje a Michael Jackson. Son muchas las razones que me motivaron a hacerlo. Muchos, en el proceso de montaje, me aconsejaron que me llevara la escena de la película, pues rompía con el tono de lo que hasta ese momento arrastraba la historia, pero era justo lo que yo buscaba. El irrespeto a la pureza de los géneros es una constante el la película, pero esta escena está cargada de respeto a un artista que voy a extrañar mucho. No me arrepiento de haberla dejado. Ahí les va



SPOT DIVERSIDAD SEXUAL
Junio 11, 2009, 2:52 pm
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Este es mi más reciente trabajo. Un spot que forma parte de la campaña para promover el respeto a la libre orientación sexual en Cuba. Está destinado a la TV Nacional, pero apenas tuvo dos pases. Se los dejo, esperando que lo disfruten.



Pavel Giroud: “Lo mejor que tiene el cine latinoamericano es su pluralidad”
Junio 4, 2009, 1:29 pm
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El prisma de Nichols
Un puente cultural hacia el diálogo y el entendimiento

martes 19 de mayo de 2009

El joven director cubano sorprende con Omertá, una auténtica historia de cine negro al más puro estilo criollo.

Tras su laureada ópera prima “La edad de la peseta” que fue escasamente promocionada en Europa, Pavel se muestra contento por la invitación del LAFF, un festival pequeño que son los que realmente llevan el cine al pueblo.

Tras haber tenido la suerte de ver Omertá, el segundo trabajo de Pavel Giroud que retrata la mafia cubana de la década de los 60, he podido comprobar los efectos más positivos de esa pluralidad que el director resalta.

No es sólo porque haya conseguido aunar los estereotipos del cine negro con elementos del cine cubano y obtenido como resultado una mezcla novedosa y verosímil pero con carácter propio. También porque su interés, mantenido desde el principio de nuestra entrevista, es siempre hacia las víctimas. Éstas son su fuente principal de inspiración.

“Hacer cine es un lujo y a la vez una responsabilidad” dice este cinéfilo declarado que acabó de lleno en el mundo con el que soñaba. Hoy se sentaba delante de su ordenador en el interior del recinto que acoge el LAAF y confesaba su intención de ver una película. Resalta que el público es quién completa el proceso de creación, y eso se percibe en la manera de construir su historia, en su visión del cine.

Mafia a la cubana

Un estilo sencillo pero que a la vez permite al espectador madurar las ideas. Porque aunque Omertá, término siciliano usado para construir el film, pueda llevarnos a esperar ver sólo acción y disparos, no todo es lo que parece. El film retrata desde una mirada desconocida hasta entonces, la de los propios cubanos, el fin del narcotráfico con la llegada de la Revolución. La idea surgió a raíz del visionado de un viejo noticiero en el que se daba parte de una huelga del personal de algunos casinos. En el fondo, la historia es un gran drama, el de los que se sintieron fuera de una sociedad que había cambiado.

Paradójicamente, el rescatar temas del pasado puede que revele la involución de la sociedad, algo que Tomás Gutiérrez alea supo ver y a quien el director cubano califica de referente generacional.

Omertá se estrenó en el LAAF el lunes y la acogida fue buena, aunque la tardía hora hizo que no masiva. Algún osado comentó al director que esperaba ver más tiros. Pero a pesar de contar con una parte importante de acción, la historia se centra en el drama vivido por el personaje al que da vida Manuel Porto: un sesentón que durante toda su vida fue guardaespaldas de un capo y de repente se encuentra con que la Revolución termina con su forma de vida. Cuando parece que su situación es irremediable recibe la misión de recuperar oro escondido perteneciente al mafioso para el que trabajaba.

La vejez y la inocencia, la idiosincrasia cubana y el cine de la Mafia, acción, humor y drama… todos estos son los elementos con los que el segundo trabajo de Pavel Giroud está dispuesto a sorprendernos.

La juventud se abre camino

Pavel es joven, pero buen conocedor de lo que le ocupa, que es el cine. Confesó haber visto casi todas las películas en festivales al otro lado del charco. Afirma que la pluralidad en el cine latinoamericano es su mejor baza en un panorama saturado por la gran industria. Pero también es realista, y reconoce que hasta que Europa no deje de marcar las directrices los directores latinos verán en cierto sentido mermada su creatividad.

Su ópera prima “La edad de la peseta” no fue lo suficientemente promocionada tras su estreno en Toronto. Por eso se muestra pesimista en cuanto al futuro de Omerta. También descontento con la actitud tomada por los grandes festivales, y en cambio resalta la labor de otros más pequeños que cuentan con un programa variado y realmente acercan el cine al pueblo. Esa es su visión del LAAF en Utrech.

En cuanto a los jóvenes creadores como él, Pavel encuentra un momento crucial para que tomen la iniciativa con producciones independientes. El cineasta cree que el panorama en la isla es alentador ya que la ICAIC como Instituto de Cine, es consciente de que no puede controlarlo y que los trabajos independientes consiguen también buenos resultados. Se dispone, en definitiva, de una accesibilidad mayor a los medios.

Pavel está inmerso en una multitud de proyectos por realizar y esperemos que pueda llevarlos acabo y engrosar su por ahora buen formada filmografía. No es el único joven que tiene que enfrentarse el problema de la experiencia requerida. Pero quizá sí de los pocos que sabe que “lo peor de ser joven es no entender muy bien la importancia de ser viejo”.



OMERTA: Festival de Cine Latinoamericano de Utrecht, Holanda.
Mayo 28, 2009, 10:49 am
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por: María Epelde
LAFF 2009

Un guardaespaldas retirado vive sin alicientes la monotonía de su vida. En su juventud, y junto a su gran amigo, el vasco, fueron los guardaespaldas de un famoso gángster. Como el mismo dice, “soy un hombre preparado para morir de un disparo, no postrado en la cama”. Pero una nueva misión se cruza en su camino, recuperar el oro escondido en la mansión del capo. Para ello, recluta a un par de jóvenes a los que enseña la ley omertá, la ley del silencio, “la traición, no se perdona”.

Se trata de una película magnífica en muchos sentidos. Es la segunda obra del director cubano Pavel Giroud y destaca por la mezcla de géneros, recuperando el cine negro con dosis de comedia y surrealismo; por su cuidada ambientación, ritmo y música. Y sobre todo por un plantel de actores que ofrecen unos personajes cuidados al detalle. No se pierdan a la callada y misteriosa sirvienta de la mansión, fantástica en su papel silencioso y lleno de matices.

La acción se desarrolla en la casona en la que tratan de encontrar el oro y donde el guardaespaldas retirado enseña a los jóvenes sus propios códigos de conducta. Al mismo tiempo, vamos conociendo su pasado a través de elegantes flashbacks que nos muestran la juventud de los guardaespaldas y sus años dorados.

La película, que juega con el espectador y con la intención del relato muy hábilmente, presenta interesantes reflexiones sobre el comportamiento humano y los años posteriores a la revolución cubana. Se trata de un film para disfrutar, que ofrece infinidad de de guiños y códigos para el espectador avispado que trate de descubrirlos. .

CíRCULO D.M.



CRITICA: Omerta. Havana Film Fest, New York
Abril 20, 2009, 12:55 am
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HFFNY ’09: Omerta
When Castro came to power, he nationalized everything, including organized crime. Of course, you will not hear about the drug traffickers and narco-terrorists doing business with the dictator in contemporary Cuban cinema, but they would horrify the old school gangster protagonist of Pavel Giroud’s crime thriller, Omerta (trailer here), which screens during this year’s Havana Film Festival New York.

It is 1961, and Giroud takes pains to include plenty of state broadcasts trumpeting the revolutionary triumphs of the new regime. However, once the propaganda is out of the way, Omerta settles into an entertaining crime story. Rolo Santos is a proud man, who lived by a code: Omerta. As the former bodyguard of an American gangster, Santos is now at loose ends in the new Cuba. Finally, word of an assignment comes from a former associate—they must break into the boss’s confiscated mansion to recover a hidden cache of gold.

Unfortunately, Santos’s old friend dies before they can carry out the job, leaving him with a ne’er-do-well nephew as his replacement. Together with a cab-driver reluctantly recruited by Santos, they hit the mansion. However, instead of gold, they find the long-time maid still on duty. Much to Santos’s regret, he quickly finds himself immersed in a hostage situation, holding a copper and the woman for whom he has long carried a torch.

The relationship between Santos and his would-be love gives Omerta surprising heart thanks to the chemistry between Cuban actor Manuel Porto and Spanish actress Teresa Calo, which suggests years of history between the two. Their intimate moments during this time of crisis, like a nostalgic dance they share between calls from the police, are indeed quite touching.

As for the caper, Giroud efficiently maintains the tension, throwing in some interesting wrinkles along the way. Although there are plenty of flashbacks, Omerta’s timeline is always easy to follow and the pacing never flags. While the supporting players might not have the considerable screen-presence of Porto and Calo, they are certainly serviceable in their roles.

Despite hewing to the requisite party line, Omerta is an entertaining and even endearing period noir. For sophisticated viewers able to parse diegetic propaganda, it is worth screening. It plays again at the HFFNY this coming Monday afternoon (4/20).
Labels: Cuban Cinema, HFFNY ‘09

posted by J.B. @ 5:02 AM



Anna piropea a Omerta en una carta a Juani
Abril 3, 2009, 2:51 pm
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Juan,
¡como me gustaría criticar la película de Pavel Giroud!
Ya que efectivamente no he leído hasta ahora ningún articulo que hable de ella, quisiera decir algo porque me parece que esa película lo merece .
Fui a ver Omerta durante el Festival del nuevo cine Latinoamericano, era una noche ventosa y friolenta y no quería salir de mi casa, pero no se que me pasó, di pronto me vino una gana incontenible de ver algo mafioso…. jejejeje…

En el cine Yara me senté en primera fila porque quería ver la película sin problemas de barreras arquitectónicas, las butacas de un cine me resultan muy incomodas, mi pierna izquierda no se dobla ni muerta así que el único remedio para sentarme cómoda es ponerme bajo de la pantalla. El cine estaba repleto de gente que no acababa de hablar, de comer palomitas ruidosas, de ir al baño que estaba exactamente a la derecha de mi pierna rígida, así que todo el mundo me pedía permiso en la mayoría de los casos, otros me miraban malísimo parándose delante de mi esperando que quitara la pierna entrometida entre la pantalla y el baño. En fin, este era el cuadro de la situación, terrible lugar para ver una película en santa paz.
Sin embargo desde que la película empezó yo estaba fascinada, esa nieve que me caía encima en la oscuridad de una voz amable que nos revelaba los secretos de la edad me capturó en seguida, estaba como hipnotizada, tanto que me levantaba, sin mover mis ojos y mis oídos de la pantalla, a cada rato para que la gente pasara para ir al baño, lo cual es muy raro en mi, en otra ocasión hubiese salido del cine y decidido ver la película en otro momento.

Y cuando finalmente la luz nos inundó me vino espontaneo batir las manos, como hacen los niños frente a tanta maravilla. Ese actor tan bueno que pícaro se miraba delante de un espejo de otros tiempos, dirigiéndose a un armario que me acordó mi abuelo, me hizo llegar incluso el olor a naftalina. Lo percibí fuerte y claro en mi nariz, esa fotografía tan precisa y a olor a ébano me regaló momentos de mi niñez. Me predispuse entonces a pasar un rato extraordinario y así fue. Me gustó tanto la película que fui a verla dos días después obligando Fernando Pérez a verla conmigo, esa vez nos sentamos mas lejos de la pantalla porque Fernando es tan gentil que les permite a uno de acomodar su pierna que no se dobla sobre el.

A Fernando Pérez, un estimador excelente de películas, también le gustó mucho.

Por eso no entiendo porque nunca se habló de Omerta ya que según mi opinión estamos delante de un gran director de cine, un perfeccionista digo yo. La historia muy bien contada nos demostró como desarrollar (déjame subrayar) con poquísimo recurso económico una historia de Época en una pocas locaciones, con pocos diálogos y una gran puesta en escena. Para mi gusto todo estaba en su lugar, no faltaba nada y nada sobraba, los actores buenísimos fueron dirigidos ad Arte; el guion perfecto en su estructura narrativa, cada palabra tenia un sentido profundísimo, me daba la sensación de encontrarme en un cuento de humor ingles refinado, un pedazo de Historia politica y social contada ad oc nos revelaba una Cuba que yo personalmente desconocia; de la fotografía ni hablar, cada plano era un cuadro que todavía recuerdo nítidamente, y recuerdo que cuando se acabó la película dije a mi compañero de butaca: si yo tuviese 13 millones de dólares como los tienes Luc Besson, se los daría de inmediato a Pavel Giroud a ojos serrados. Fernando se rió pero me contestó: tienes razón, yo también se los daría.
Estoy segura a ojos serrados que Pavel Giroud es un Cineasta que no tiene nada que envidiar a los Hermanos Cohen o otros tantos mas… Takeshi Kitano seria feliz de verla, reconocería de inmediato un buen discípulo como Pavel Giroud, que lastima que los críticos de este País no se dieron cuenta, a excepción de los de Matanza que lo premiaron justamente. Les pido arrodillandome, con la unica pierna que se dobla que tengo, a Frank Padron que nos haga ver Omerta en su programa de Cine de nuestra America. Mil gracias anticipadas.

La mía obviamente no es una critica de critico de cine porque no lo soy, mi trabajo es otro. Pero si de algo sirve mi opinión de siciliana pasionaria y cinefila indomable con esperiencia larga 40 años (ya que mi papa me llevaba al cine desde que tenia 8 años) me gustaría decirles a Pavel que en mi tiene una ferviente amadora de Omerta, ese chucho a la mafia me hizo reír muchísimo, y ya que estoy soñando sueño en grande y me imagino que un día no muy lejo llegará un productor con mucho dinero que será bien dispuesto a invertir un dineral en este extraordinario Cineasta cubano. Se lo merece, a pesar que la película pueda o no gustar por el contenido literario de difícil lectura, Omerta es una excelente obra de arte cinematográfica.

con cariño siempre, Anna assenza
(disculpa mi español espantoso, pero que remedio, me sale la siciliana siempre y eso me hace escribir como hablo)



REWIND: Mi valoración de la 8va. Muestra de Nuevos Realizadores
Marzo 14, 2009, 1:28 am
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Publicado en Bisiesto Cinematográfico.

Ser presidente del jurado en esta 8va. Muestra me ha dado la posibilidad de ver el juego desde afuera y ya lo dijo quien lo dijo: “Desde afuera, el juego se ve mejor ”.

Desde que era jugador en esta liga, escuchaba a casi todos decir que una de las mayores virtudes de la muestra de nuevos realizadores, era ver como los jóvenes retrataban nuestra realidad inmediata de tal o mas cual manera y me pregunto, ¿Como valorarían esta, donde un importante volumen de obras escarban en el pasado para –quizá- responderse muchos cuestionamientos de su presente.

Ir en busca de personajes borrados, olvidados, silenciados o perdidos ha sido una constante en algunos realizadores y gracias a ello, vemos salir de gavetas viejas, el nada viejo pensamiento de Jorge Mañach, su propuesta cívica y la urgencia de ella en estos días; nos estremecemos ante la turbia maraña que frenó el desarrollo deportivo de uno de los grandes peloteros Cubanos, Cheíto Rodríguez, quien tuvo que penar más que Clint Eastwood “por un puñado de dólares”; escuchamos -algunos por vez primera y de su propia voz- los poemas de Delfín Prats o sufrimos, a la vez que odiamos y perdonamos al padre ausente durante muchos años, con quien su hija se reencuentra en un país lejano. Este último, el personaje menos conocido de todos los nombrados, pero el que cualquiera de nosotros puede tener en su familia.

El reencuentro con el pasado no es solo a nivel de individuos. La nostalgia es el condimento mas evidente en ese documental que revive la presencia Soviética en Cuba (la mulatización de los soviéticos, la sovietización de los mulatos), usando como guía dramática el incendio del restaurante Moscú, del que muchos extrañan, según la propia obra, desde la salsa rusa hasta Héctor Téllez amenizando su digestión o en ese otra especie de reportaje que nos cuenta paso a paso como se gestó el barrio que simbolizaría todo lo que nos proponíamos y terminó simbolizando todo en lo que nos hemos convertido, Alamar.

Periodos y otros hechos como La guerra de Angola, El quinquenio gris.…. también son visitados por moscones que muchos quisieran haber aplastado con un paño húmedo antes que permitirles pasar y regalarnos su visión muy particular de estos sucesos, como la que se nos propone en ese otro largometraje documental (casi nostálgico en si mismo, porque como producción pertenece al pasado reciente) dedicado a los Industriales, equipo de baseball con el que nada simpatizo en la vida real, pero que su creador provoca que ame durante el tiempo que dura en pantalla su película.

Darle REWIND a la vida puede no ser tan placentero como ir al inicio de una cinta y encontrarte con tu escena favorita en un film o volver a escuchar aquella canción. Ya se sabe que el que busca encuentra y algunas revelaciones pueden ser lacerantes (unas veces para el gato y otras para el ratón). Imagino que ese, es riesgo que no todos están dispuestos a correr, unos porque no tienen voluntad de detectives, otros porque no tienen voluntad alguna y prefieren pulsar la tecla PLAY o FASTFOWARD. Lo cierto es que en la unanimidad de las obras presentadas a esta muestra hay una fuerte resistencia al STOP.

Mi primera reacción ante tanto escarbo fue la complacencia, pero por simple empatía personal ante este tipo de obras; lo cual queda evidenciado en el Palmarés, pero yendo más allá, me sorprendió un cuestionamiento: ¿El sentido de tanto revisionismo es debido al cansancio de sacar una cámara a la calle y dejar que la realidad te sorprenda o a que quedan cuentas pendientes con nuestra historia urgidas del desempolvamiento a través de nuevas miradas. Miradas desprejuiciadas, sin afán de vendetta, sin resentimiento. Miradas sedientas de leer por si mismas.

Respuestas, pueden haber muchas, incluso a otros cuestionamientos. Tal vez es parte de un proceso natural, como si de mudar de piel se tratara y no de una voluntad generacional, ni de una cruzada contra la amnesia. Para mi cuestionamiento no tengo respuestas, solo me respondo con nuevos cuestionamientos. Lo que más claro tengo es la disposición de mirar a mi país, su historia y sus personajes a través de estos nuevos ojos reveladores y esta vez desde la luneta, desde donde todo se ve mejor.



Historia de un gánster cubano
Febrero 11, 2009, 2:54 pm
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Por Rubén Padrón Astorga  

Portal de Cine y Audiovisual Latinoamericano y Caribeño

Un viejo gánster ha decidido revivir sus tiempos de gloria. Ayudado por dos advenedizos, resuelve practicar la antigua norma Omerta en la búsqueda de un tesoro.

En efecto, no se trata de un robo, sino del rescate de un tesoro en la antigua casa de un capo mafioso. Pero uno de los ayudantes amarra por gusto a la sirvienta de la casa; Rolo, el gánster, se figura que el desenterramiento del tesoro es una gran misión; el otro ayudante se coge demasiado en serio la subordinación a Rolo; y unas vecinas que sospechan avisan a la policía. Nada más que esto. No es, por tanto, cine negro. Es más clarito. En esto consiste la burla que es toda la película. Cada personaje es una burla de lo que representa.

Es sorprendente en Omerta lo poco que se dan los personajes a los espectadores, lo poco que parecen deberles. Uno se siente extrañado contemplándola, pues uno está acostumbrado a personajes que hacen concesiones al espectador, que parecen fabricados, no para decirle nada nuevo, sino para corroborarle lo que piensa. Personajes sin carácter, caricaturas que parece que miran de reojo a las lunetas, como preguntándose si lo están haciendo bien. En Omerta no hay servilismo de los personajes. Estos no le deben nada al espectador, se deben solo a sí mismos.

En estos tiempos, si el personaje no dice lo que se espera que diga, entonces es débil o está mal caracterizado. Si lo que dice suena a bolero, entonces es cursi. Si lo que dice no es extravagante, entonces no tiene gracia. Hay muy poca humildad en todo esto. Dicen que el espectador contemporáneo ha perdido ingenuidad. No lo creo. No es inteligencia lo que veo, sino petulancia.

Creo que nos hacía falta un gánster modelo, chapado a la antigua, amable y justo. Alguien se preguntará si los gánster son así. No importa, hay demasiada gente que sin ser gánster no es así. Creo que lo que Pavel propone va mucho más allá del gansterismo, y mucho más acá de las personas que viven dentro de la ley. Ser justo va mucho más allá de la profesión que se practica, sea legal o no; cae más bien dentro del terreno de la moralidad. Se puede ser injusto y profundamente inmoral. Es más, solo quien es injusto es verdaderamente inmoral.

Nuestro gánster de Omerta, entrañable personaje que prefiere la persuasión a la fuerza, la justicia a la violencia, el ayudante laborioso al haragán, la muerte a la vejez inútil, está caracterizado con simpatía. No era más que esto lo que había que darle a nuestro gánster, es decir, una oportunidad y un poco de simpatía. Lo mismo para los ayudantes. En ausencia de otra, Omerta es la ley que los acoge. No son más que dos infelices que se apuntan a un bombardeo. Otro tanto se podría decir de los policías. ¿Qué piensan estos policías misteriosos de Omerta? Quizás ni ellos lo sepan.

La película está salpicada de pequeñas burlas. Como piedrecitas, están puestas para atravesarse en el camino del espectador. A veces molestan, pero es la molestia grata que provoca lo difícil, lo insinuante, lo paradójico. También tiene deficiencias Omerta, pero estas son más débiles que sus propósitos. Tal vez en el cine de nuestros días las deficiencias no se perdonen, pero no hay mejor placer, a veces, que contemplar un error que se ha cometido a cambio de un poco de desenfado.



DEL ZOOLOGICO A LA SELVA: Entrevista a Pavel Giroud
Enero 10, 2009, 11:30 pm
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DEL ZOOLÓGICO A LA SELVA:
Entrevista a Pavel Giroud, Cineasta Cubano.
Por: J. M. Chamorro

Durante el festival de Cine de La Habana se me hizo imposible entrevistarlo. Hoy, con su película en Cartelera, se le nota más calmado, aún cuando Omerta está lejos de ser el éxito de su opera prima, La Edad de la Peseta, nominada al Goya y que será lanzada a la venta por Warner el 28 de Enero en toda España.

¿Qué tal la resaca de tu último film?

La resaca del alcohol de fin de año y mi cumpleaños, pueden mas que ella. La verdad es que para mi la película termina cuando la dejo en manos del público. Ya estoy metido de lleno en la siguiente. Con mi anterior cinta, fui mas obsesivo, quería saber todo lo que ocurría entre público y ella. Esta vez solo fui al cine el día de la premiere. Luego he leído algunas críticas y he escuchado los comentarios que me llegan de rebote.

¿Qué se dice?

De todo, hay a quien le encanta, hay quien sale defraudado y no falta quienes la detestan.

Con tu anterior filme fuiste más mimado por la crítica

No. Fue exactamente igual. Lo que ocurre es que “La Edad de la peseta” fue una película con muy buena carrera en festivales. Tuvo muchos premios y eso provocó que se hablara bastante de ella, pero fue igual de controversial, tanto por la crítica como por los espectadores. Unos decían sí, otros, no. Fue mas mimada por los críticos Norteamericanos y mas vapuleada por los Españoles. En Cuba la cosa fue 50-50

Es parte de este oficio

Es parte de la vida. A unos le caes bien, a otros mal. Unos creen que eres bueno, otros que eres un hijoeputa. Unos, que eres lindo y otros te ven feo.

Como ves el balance final

Tal y como lo esperaba en un país donde se estrenó LOS SOPRANOS diez años después. El universo Noir ya no es el mismo y el humor intrínseco a él ya no es aquel lacónico y elegante. Sabía que iba a existir este tipo de polémicas. No me han sorprendido los reproches a escenas como la muerte al son de los Van Van (Grupo musical Cubano) o el baile a lo Michael Jackson luego de la conversación “mas seria” de la película. Ese tipo de reacción me divierte. Puedo decirte que los piropos mas lindos a Omerta, han salido de las críticas que mas la han vapuleado.

Ponme un ejemplo

“Una película rara, distante, hierática” ¿No es ideal para la portada de un DVD? Yo compraría una película con ese extracto de prensa. Parece escrita para “Vértigo” o “No country for old men”.

Hablando de eso, veo mucho de los Coen en tu cinta y algo de Almodóvar.

¿De Almodóvar?

Si, los encuadres, colores, algún que otro bolero que acompaña escenas alocadas, algo.

“La edad de la peseta” fue muy comparada con su cine, pero eres el único que ha asociado Omerta al cine de Almodóvar. Con los Coen si hay mucha cercanía. Esta película es mucho mas cercana al universo de parodia y reubicación genérica de Los Hermanos Coen que a otras con las que se ha comparado, sobre todo de sus primeras películas, las que, por cierto, recibieron críticas muy parecidas a las que me tocan ahora. Se ha llegado a decir que Omerta, es una película en la línea de El PADRINO o ciertos filmes de Hitchcock. Debe ser la cuarta parte del padrino o algún film de la etapa inglesa de Hitchcok que solo ha visto el que escribió eso.

¿Qué te propusiste con Omerta?

¿No se nota?

¿Cómo la han recibido otros cineastas?

No se, algunos me dicen cosas halagadoras y hablan con respeto de ella. Fernando Pérez, que es un conocedor del género la disfrutó mucho y ve el encanto de la película justo donde otros ven sus problemas, en el pastiche y la irreverencia, Nelson Rodríguez, que fue uno de los primeros en verla también la valoró. Jorge Luís Sánchez, Enrique Álvarez y otros han aplaudido la idea de que me diera por hacer una película como esta. A Alejandro Brugués y Arturo Infante les gusta mucho, pero están demasiado cercanos a mi, por lo que no cuentan demasiado. Durante el festival de La Habana muchos colegas de Latinoamérica se me acercaron para darme sus parabienes.

Quizá le venga bien el paso del tiempo.

De eso prefiero ni hablar, para no lucir petulante. Lo cierto es que muchas películas que hoy son de culto, fueron machacadas en sus días. “Memorias del Subdesarrollo” es una, no tanto por lo que contaba sino precisamente por su aspecto formal y la mezcolanza genérica. “Soy Cuba”, es otra. Tuvieron que verla Scorsese y compañía al cabo que los años para revalorizarla. Por solo mencionar solo dos Cubanas, Y que conste que no las estoy comparando ni poniendo la mía a ese nivel. El mismo Takeshi Kitano, con quien se me ha comparado en esta película no fue muy entendido al inicio en su reacomodo del cine negro. Desconcertó sobremanera y no supieron donde comenzaba y terminaba la irreverencia, por lo que la posición más cómoda es sacar el sable y despalillarla desde los códigos establecidos.

¿Qué viene luego de Omerta?

Una película a la que le estoy dedicando mucha de mis energías, titulada EL ACOMPAÑANTE.

¿Co producción, como tus anteriores?

Si, pero con otra variante. Mis anteriores filmes han sido co producciones entre el ICAIC y Mediapro en el caso de La Edad… y el ICAIC y Abra en Omerta. Esta vez no está el ICAIC, por la simple razón de que es una película pequeña, que tendría mucho mas sentido rodarla de manera independiente. No se adecua al sistema de co producción que implementa el ICAIC. No tengo donde “colar al gallego”, por lo que he preferido lanzarme con el cuchillo en la mano a la selva y salir del zoológico. Mis coproductores Españoles anteriores estaban interesados en participar, pero EL ACOMPAÑANTE no cabe en ese sistema establecido. La producción será de La 5ta Avenida, los mismos de “Personal Belongings”, una película Cubana Independiente con muy buenos resultados y juntos estamos colaborando con el primer co productor interesado, Francés en este caso. Ya en los próximos meses todo debe estar listo si sigue como va, pues es gente que ha conformado grandes películas.

Luego de EL ACOMPAÑANTE me gustaría rodar un Western. Ya tengo el Argumento, que de manera provisional lleva el nombre ERASE UNA VEZ EN EL ESTE y es una historia de venganza en el oriente de Cuba. Un Hombre que regresa 50 años después a vengar la muerte de su hermano, un torturador Batistiano que fue fusilado por el ejército revolucionario. Otra de género, así que a correr a ver películas de Gary Cooper y Henry Fonda, para que saquen el sable bien sacado.

Vuelves a los años de La Revolución

Si, pero esta vez desde el presente. Al revés. La Edad… y Omerta son películas que, desde el pasado explica muchas cosas del presente. Esta, desde el presente, desmenuza el pasado.

¿Y El Acompañante que nos cuenta?

Un campeón de Boxeo, tras una deshonra deportiva, tiene como única opción de trabajo ser EL ACOMPAÑANTE de un enfermo de SIDA. La historia ocurre en La Habana de los 80s justo cuando los portadores de VIH debían ingresar de manera obligatoria en un sanatorio en las afueras y solo podían salir -una vez por semana- acompañados por un vigilante. Alguien que seguía paso a paso al enfermo y en cuyas manos estaban sus pequeñas libertades.

¿Género?

Y dale con los géneros ¿A que te suena?

A Drama

Es eso, un dramón

Veamos que dice la crítica

Para que quede claro: A mi no me molestan los críticos mientras escriben tranquilos en sus columnas. Desde ahí pueden decir lo que quieran, pues es su derecho y jamás replicaré criterios. He replicado a errores de datos expuestos, pero nunca a criterios individuales. Incluso, algunos errores como el cometido por Rolando Pérez Betancourt en su crítica de Granma, donde dice que Kirk Douglas trabajó en Atlantic City, tratando de poner a mi película a la sombra de la de Louis Malle, ni me tomé el trabajo de aclararlo, porque todo el que sabe un mínimo de cine, reconoció soberano disparate.

Si abogo por la libertad en mi oficio, he de promover la libertad en los otros. Si en una crítica hay segundas intenciones es fácilmente descifrable por el que lee. Una crítica malévola solo perjudica al que la escribe. Eso si, me joden mucho cuando aparecen constantemente como divas televisivas hablando de Dr House, mostrando sus vestuarios, bigotes y peinados pasados de moda, publicando libros con títulos ilegibles o realizando obras audiovisuales y peor, dando pataletas cuando se les critica.

Un creador es como un cocinero, que no se puede molestar si un comensal siente que la comida está baja de sal, aunque devorar un plato sea mucho más fácil que elaborarlo.

¿Qué les dirías entonces?

Voy a citar a Gente de Zona (otro grupo musical Cubano): “La mesa está servida, Coman!”

Cambiando de tema y dejando los críticos a un lado…

Ya era hora

Hay quien ve en Rolo Santos un retrato de Fidel Castro.

Ya empezaste y por ahí llegas a que la casona es Cuba, de donde no se puede salir porque el viejo no los deja y que su relación con los ladrones jóvenes es el típico conflicto entre lo viejo y lo nuevo. Un retrato de la Cuba actual.

Dime, ¿es así?

Como ya te dije, la película ha dejado de ser mía y obviamente hay muchos niveles subtextuales en ella. Mientras más busques, más encontrarás. Es lo lindo del cine. Una película de Hitchcok es solo una película de crimen es su nivel argumental. Sin embargo, en su nivel estético, hay mucho calado en la condición humana. Es lo que pretendo en cada trabajo, “contar” una cosa y “hablar” de otras. Así el espectador pasivo se va a casa con el cuentecito, con la punta del iceberg, mientras que el espectador activo volverá una y otra vez a la película y siempre con el ánimo de provocarse el placer del descubrimiento.

¿Te molesta el cine Cubano que te rodea?

No, quisiera incluso que me rodeara más, aunque no me gustase como espectador. El gran problema es que al haber poco cine, todos los cinéfilos, los críticos, todos, viven esperando al mecías, al nuevo Gutiérrez Alea, la nueva Fresa y Chocolate, algo que no ocurre en países de más producción cinematográfica. Hay mucho provincianismo en ese sentido. Nadie espera que en su próxima película Los Coen hagan un calado intenso, casi filosófico en la política y la sociedad Norteamericana. El público, simplemente, espera una historia y que esta le sorprenda, le guste, le agrade o lo que sea. Si una película Cubana no es “obviamente” incisiva ya sea desde el humor o el drama, sobre nuestros problemas y desgracias, tiene 99 papeletas para que no funcione. Así es de simple y complicado este problema.

¿Qué temas te interesan entonces?

Ninguno en particular, aunque siento particular predilección por las víctimas de la sociedad que vivo. Todos mis protagonistas son víctimas.

Entonces sí te interesa lo que te rodeas, no es que seas evasivo

Claro, pero no desde una inmediatez periodística, sino desde la metáfora. Estamos hablando de cine, no del NTV(Telediario) o un programa cómico de Televisión.

¿Qué no le interesa?

La obviedad a la hora de ponerlo en pantalla. El cine es un idioma, que en Cuba cada vez se parece más a la televisión y no es que vea a la televisión como algo inferior al cine, es que son muy distintos, aún cuando uno tome del otro en un reflujo natural, propio de estos tiempos. Creo que con Omerta, doy una patada a la pureza, por ese pastiche genérico del que se habla, pero siempre desde una perspectiva cinematográfica. Por mucho que el Idioma Castellano se contamine de términos propios de otras lenguas, seguirá siendo Castellano.

¿Ves positivo para el cine Cubano, que Obama haya tomado las riendas de los Estados Unidos?

¿Obama es productor?

No, pero hay mucha esperanzas posadas en él desde Cuba

Veo positivo para el cine Cubano, que todo el que esté involucrado en él, trabaje con eficiencia. Que los que cargan sobre sus hombros la responsabilidad de guiarlo sean capaces de enfrentar todas las normativas centralizadas que lo frenan, que se creen estrategias dignas de algo llamado industria. Estrategias de producción, promoción, exhibición, ventas, distribución. A Obama solo le pido que acabe de quitar el jodido bloqueo y que libere a los presos, para ver si aquí soltamos a los otros presos y esto acabe de coger camino. En este juego de buenos y malos hay mucha gente jodida en el medio, que merece una pequeña cuota de bienestar en lo que le queda de vida y nuevas generaciones que no merecen tanta inyección de odio. Cuba y Estados Unidos son dos naciones con tanta afinidad cultural, que no merecen estar separados por algo tan absurdo como la política ¿Volvemos a hablar de cine?



Omerta: Las leyes del género y el desconcierto
Enero 7, 2009, 3:08 pm
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Aquí les dejo otra crítica que destroza mi película. Esta me gusta mucho, porque aparece una definición de mi película que me encantaría incluir en el poster o la tapa del DVD: “una película rara, distante, hierática”

Disfrútenla

 

Por: Joel del Río

Correo: cult@jrebelde.cip.cu

06 de enero de 2009 00:42:41 GMT

Omerta es una película cubana de gángsteres, en la línea de El Padrino, y de algún modo parecida a ciertos filmes realizados por Alfred Hitchcock o protagonizados por Edward G. Robinson. Se agradece que Pavel Giroud, el director y guionista, se arriesgara a pulsar una asignatura pendiente del cine nacional, y al mismo tiempo, probara fuerzas en un género que a todas luces adora. Aquí está el tipo duro venido a menos, pero todavía caballeroso y gentil, insobornable y bondadoso; se prueba el suspenso inherente al subgénero caper (variante del cine criminal consagrada a relatar un gran golpe emprendido por uno o más delincuentes); aparecen por supuesto los códigos de honor y lealtad entre los implicados; está el héroe envejecido que se enfrenta a ese último robo que le permitirá tal vez redimirse… pero la manipulación dramática de todos estos motivos no alcanza —por mucho que este crítico se empeñara en autoconvencerse— la lógica irreprochable, la entidad y el calado inherentes a las grandes películas de ese género (entiéndase no solo los añejos ejemplos mencionados, sino también otros más contemporáneos dirigidos por Martin Scorsese, Takeshi Kitano o Quentin Tarantino, por ejemplo).

Algo ha fallado en la esperable fluencia de afectos entre el público y esta nueva película cubana. A mi entender, tal comunicación se vio obstaculizada por la casi imposibilidad de identificación con algún personaje, y también se debe a la extrema diversidad de tonos elegidos por el autor, pues si bien el filme cataloga como un todo dentro del cine criminal, hay demasiados momentos consagrados a la farsa, la parodia, e incluso al musical y el drama romántico. Tales momentos dispersan la atención del respetable pues rompen la tónica, la lógica del relato y el ritmo narrativo que se supone dominante. Demasiado juguetonas, o paródicas, ciertas escenas que se suponían melodramáticamente cruciales; excesos de pomposidad en el lenguaje de la fotografía (encuadres hipersofisticados, constantes barridos, movimientos nerviosos de cámara, zooms reiterados) que también contribuyen al distanciamiento; diálogos y acciones acartonadas, solemnes o ritualizadas; música grandilocuente en apoyo de acciones mínimas; retrospectivas que poco favorecen la profundización en la siquis de los personajes que las protagonizan y además entorpecen el fluir de la muy desvaída trama principal; ambigüedad en el acercamiento a los preceptos éticos de los personajes; un asesinato vindicativo al son de los Van Van, que llega a desconcertar al más tolerante de los espectadores; ausencia de humor y de tragedia, de drama y de comedia, o por lo menos torpeza en el manejo de las cuotas precisas de cada ingrediente… en fin, se asumieron muy externamente los códigos elegidos, y el producto termina siendo una película rara, distante, hierática.

En una época como la actualidad, cuando se percibe el viraje del cine nacional hacia los géneros convencionalmente aceptados (Barrio Cuba, Personal Belongings y Mañana, en el drama filial; Viva Cuba y Miel para Oshún en la road movie; El Benny, Bailando chachachá, el segundo cuento de Tres veces dos y Habana Blues, en el musical; Kangamba en lo bélico) habrá de tenerse en cuenta los aciertos y virtudes de Omerta en cuanto al acatamiento de, o ruptura con, los cánones que gobiernan la eficacia dramática del filme en el juego con las claves genéricas empleadas. Será una lección de obligatorio aprendizaje para todos, porque para nadie es secreto que la mayor parte de la eficacia, en este tipo de películas se construye en el guión, con el diseño de los personajes, el fluir y la interrelación de las acciones. Igualmente se impone volver a revisar los clásicos de cada índole, estudiarlos hasta la saciedad, develar los secretos de su eterna juventud, y además, buscar la manera de variar los cánones que asentaron tales títulos sin lesionar la comunicación con el público. Se dice fácil, pero no hay otra forma. Cuando una película de gángsteres no funciona, es porque, hablando mal y rápido, se violaron las leyes que rigen este tipo de obras, o se alteró demasiado drásticamente la tipología de sus protagonistas típicos, o se irrespetaron las estructuras dramáticas y narrativas que el público espera, y ansía ver, en tales casos.

No soy yo de quienes apuestan porque en el cine cubano todo atraviese los seculares cauces del melodrama y la comedia costumbrista, pero a Omerta le faltó la humildad de atenerse amorosamente a sus personajes, a los presupuestos estilísticos y narrativos inherentes al llamado cine negro —por muy cubana que quisiera ser esta variante— y se extravió en distanciamientos y maniobras formales e intergenéricas que exceden los propósitos, se van de las manos e incluso pueden llegar a molestar. Cuando Sardiñas decide mostrarle a Rolo el pasillo de su creación (momento bailable-musical en el cual se adivina al «futuro» Michael Jackson), al espectador, por lo menos a mí me pasó, no le queda más remedio que considerar totalmente extemporánea una alusión desligada por completo del resto de la película.

Conste que deshilvanada y todo, la escena de baile está formidablemente filmada y editada, como había de esperarse entre profesionales con tanta experiencia en el videoclip nacional. Además, en el filme todo, no deja de ser virtuosa ni la dirección de arte de Onelio Larralde, ni la edición de Lester Hamlet (uno de los rubros más funcionales y certeros) ni la fotografía de Luis Najmías (incluso cuando el pacto entre director y fotógrafo optó por picadas y contrapicadas a lo Citizen Kane que aportan una retórica bigger than life, demasiado prolija para este relato).

Omerta, del realizador cubano Pavel Giroud, se presentará en los cines de estrenos de la capital hasta el 7 de enero.

En el acápite de los aciertos debe anotarse también la participación de rostros jóvenes y poco habituales en la gran pantalla. El talento y la sinceridad de Manuel Porto permanecen incombustibles, aunque lo llamen poco para el cine, y así le confiere una dignidad a su Rolo que lo salva del patetismo y la autoparodia. Kike Quiñones, Yadier Fernández y Ulik Anello formulan tres respectivas antítesis del protagonista, y cada uno sale airoso a su manera en el duro cometido de acompañar al héroe, brevemente, y no resultar eclipsados por la impronta del veterano. Ojalá cuenten los tres con futuras ocasiones de manifestar sus talentos. Solo apuntar el desafuero en la norma lingüística del personaje que interpreta Yadier Fernández, quien emplea giros coloquiales francamente contemporáneos, anacrónicos en una trama que se supone ambientada hace 40 o 50 años.

Muchas veces se asegura, en el medio cinematográfico, que la verdadera prueba de fuego para un joven cineasta no es tanto la primera película como la segunda, la cual deberá convertirse en fecunda demostración, promesa ratificada. Omerta constituye el segundo intento de Pavel Giroud en el largometraje de ficción, luego de la auspiciosa, y en muchos sentidos convincente La edad de la peseta, y de los celebrados cortometrajes Todo por ella y Flash (primer cuento de Tres veces dos). Pavel ha demostrado habilidad para crear atmósferas, conferirle solvencia a su representación y visualidad a una historia. Sabe manejar eficazmente la mayor parte de los códigos cinematográficos que conforman una película, y se encuentra apostado justo en la encrucijada que lo enfrentará a su tercer intento en grande. Quizá sea el momento para reflexionar —sin fiarse excesivamente de un talento que nadie debe negarle— sobre el cariz que tendrán sus películas venideras. Tal vez deba cuestionarse si será mejor continuar imprimiéndole su impronta a guiones ajenos, o cargar con la responsabilidad de idear la historia y luego ponerla en escena. Pero yo estoy muy lejos, sinceramente, de tratar de decirle lo que debe hacer, como no sea que ha contraído la responsabilidad de insistir una tercera, cuarta, quinta… vigésima vez. Su oficio es fabricar buenas películas, y el mío es criticarlas. Ambos estamos tratando de hacerlo lo mejor posible. Creo yo.



CINE NEGRO A LA CUBANA
Diciembre 25, 2008, 10:56 pm
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09/12/2008

Por Yuris Nórido

Con Omerta, Pável Giroud rinde homenaje a uno de los géneros cinematográficos más populares: el cine negro. En algún momento de la trama uno pudiera pensar que, más que un homenaje, el director pretendió filmar, efectivamente, una película de ese tipo con todas las de la ley. Pero es imposible tomarse del todo en serio las referencias formales, lo guiños al género, no solo porque hay cierta voluntad hilarante (que la hay, y muy evidente) sino porque esas referencias están demasiado acentuadas, hasta el punto de que a uno no le queda más remedio que asimilarlas casi como paródicas.

Está, por ejemplo, todo el regodeo en lo elíptico: la sombra de un personaje en la pared, pistola en mano; las siluetas distorsionadas por un cristal, la acción sugerida, o escuchada a través de la pared… Es marcada la intención de reunir todo el rosario de situaciones y efectos que han devenido característicos de una manera de hacer cine. Pero aquí no se asumen con la naturalidad de las películas negras de siempre. La historia misma parece concebida para el remedo desenfadado.

Nada de esto resta méritos a la cinta. Podría ser, incluso, su principal atractivo. Qué más da cuáles hayan sido las intenciones del director. El resultado ha sido una película simpática, entretenida, correcta.

La historia de un gánster en la Cuba de los primeros años de la Revolución, cuando se ha hecho más que evidente que el mundo al que pertenece se ha derrumbado, deviene una parábola singular sobre el hecho mismo de envejecer, de resistirse a la idea de que tu tiempo pasó. El héroe de la historia –que como en tantas películas del cine negro, es también un antihéroe, aquí se borran las fronteras- está consciente de que las circunstancias ya no le son propicias, pero se aferra a un sistema de valores que trascienden la esencia delictiva de su “profesión”.

Hay mucho también de aquello de que “perro huevero, aunque le quemen el hocico…”, pues este individuo es incapaz de “regenerarse” de “integrarse” a una nueva realidad sin que este hecho signifique su frustración, su decadencia. No le queda más que insistir en sus andanzas. A Pável Giroud, en todo caso, no le interesa juzgar con severidad a sus personajes, al menos no a su personaje protagonista; otra cosa sucede con el de un delincuente de poca monta; aquí se dejan bien establecidas –otra vez como en el cine negro- las diferencias entre el delincuente de cuello y corbata, y el ratero sin modales.

La historia fluye bien, sin altibajos significativos. Giroud dinamita con dominio la narración cronológica, para crear un entramado favorable al suspenso. La dramaturgia es bastante cuidadosa, aunque después de la mitad, la cinta decae un poco en ritmo e interés de las peripecias.

A la hora de recrear una época, Giroud se vale de los mismos recursos que en su anterior La edad de la peseta: predominio de primeros planos y planos medios, énfasis en los detalles; fotografía, de fuerte carga expresiva y peculiar estilización; banda sonora perfectamente contextualizada (que en este caso rinde homenaje a la musicalización característica del cine negro, con partituras que remarcan la tensión y golpes musicales que acompañan a golpes de efecto).

En cuanto a los actores, Manuel Porto interpreta con extraordinario carisma al gánster en cuestión, haciendo énfasis en el tipo, pero sin caer en la caricatura. Plausibles también los desempeños de Quique Quiñones y, sobre todo, Yadier Fernández.

Con este segundo largometraje, que cuenta con todos los ingredientes para atraer a un público amante de las historias de mafiosos, sobre todo si están contadas con mucho humor, Pável Gikroud se consolida como uno de nuestros más briosos realizadores. Un director que sabe moverse en disímiles géneros, que se resiste a ser encasillado.



OMERTA: Filme de Mafia en La Habana
Diciembre 25, 2008, 7:36 pm
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Por: Marlon Brito López.

Omertá es la recién estrenada película del realizador cubano Pavel Giroud, en el 30 Festival de Nuevo Cine Latinoamericano nos recrea a la Habana en el año 1959. Habla de hombres vinculados al código Omertá y su metáfora es precisamente basada a ese código, la traición se paga con la muerte.

Un filme que se sustenta y crece con elementos del cine negro y principalmente con el adecuado uso de esteriotipos del cine de la Mafia. Es quizás, un guiño a Mario Puzo y al maestro Ford Coppola, porque Pavel Giroud respeta la zona paradojal de la mafia que establecieron como cánones de este tipo de cine el binomio Puzo-Coppola.

Por encima de toda opinión, Omertá posee su propia personalidad, no traiciona la estilística del cine cubano y su aporte al séptimo arte criollo, aunque transita por un género poco tratado en el cine que se hace en la isla, no renuncia a reflejar al cubano tal y como es, intrépido, altruistas y con un gran sentido del honor y un insaciable humor.

De muchas ironías esta hecha la vida y esas ironías están presentes en el filme. Es archiconocido que La Mafia y el comportamiento mafioso, es abarcadora y está peligrosamente difundida. Eufemísticamente, es una trasgresión organizada, pero en realidad es un comportamiento grupal brutal y delictivo por excelencia, que no admite disensos y exige acatamiento neto, bajo pena extrema.

En el filme de Pavel se observan esos elementos, sin embargo aporta más. Pavel evitando edulcorar a sus mafiosos, establece muy bien las diferencias personales de cada uno de los personajes vinculados al código Omertá y sabe construirlos con una psicología bien definida para hacer tangible la historia, la época y el contexto social que se esta viviendo.

Como elemento interesante nos propone que en esta micro fracción de la mafia cubana se experimenta cierta integridad racial porque acepta en sus filas a un hombre de la raza negra, esta licencia asumida por Pavel enfatiza la poderosa convicción ideológica que se planteó en su punto de vista.

Hay un momento en el transcurso del filme que no esta a la altura de la obra, tiene que ver con la solución que se le da desde el punto de vista de puesta en escena a la secuencia del niño que hiere al gendarme de la policía, la acción dramática de este suceso posee altibajos, el montaje, aunque hace gala de su buen oficio no logra solucionar plenamente esta situación.

Ojo, aunque la secuencia anterior posee altibajos en su puesta en escena, posee un sólido fundamento dramaturgico. Teniendo en cuenta que el absurdo es permisible y es una carta de triunfo en esta película, la ingenuidad del chico que toma el revolver y asesina al policía no es un error del guión, son elementos de apoyaturas que actúan como suspenso en esta secuencia que a modo de parodia representa los contrastes psicológicos existentes entre los personajes y la época, sacando a luz otra metáfora, unos matan por oficio, otros por inocencia.

En las actuaciones se destacan los jóvenes y los más consagrados, pero la triada integrada por el camaleónico Manuel Porto, el consagrado Kique Quiñones y el versátil Yadier Fernández, es una muestra de la apropiada y convincente selección de casting empleada por Pavel y los productores del filme. No nos asombremos si uno de estos nombres es nominado al premio de actuación masculina o de reparto, el histrionismo y lo orgánico se hace muy evidente en cada una de estas interpretaciones.

De otra parte, en lo formal tal vez otros pueden encontrar en Omertá lo manido, lo clásico, pero Pavel en este divertimento logra trasmitir códigos universales, vistos e interpretados por él desde su propia hermenéutica intelectual. Seria injusto y pedestre catalogar a esta película como una historia insustancial e intrascendente, es sin embargo una excelente recreación de un segmento social de una época, es una historia bien contada que utiliza intertextos de sutil y eficaz agudeza psicológica y social.

La fotografía de Luis Najmias, la Dirección de arte de Onelio Sarralde, el montaje de Lester Hamlet y el adecuado tratamiento del sonido realizado por Agost Alustiza Lasa,implican una realización de exquisita factura cinematográfica que corresponden a la genuina estética visual del realizador Pavel Giroud.

Omertá apuesta en ser nominada a los primeros premios en especialidades y en ser la película, dentro de su género, la más popular de la 30 edición del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana, sólo el tiempo nos dirá la última palabra.



GRANMA fustiga a OMERTA
Diciembre 21, 2008, 3:36 pm
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Me niego a publicar solo las loas a mi trabajo. Aquí tienen la crítica publicada en el periódico Granma sobre mi mas reciente estreno, OMERTA

ROLANDO PÉREZ BETANCOURT
rolando.pb@granma.cip.cu

Cuando transcurrido un tiempo prudencial el espectador nota que no ha podido conectarse debidamente con el tono en que pretenden contarle (¿drama? ¿comedia?, ¿sátira?, ¿acaso una mezcla de todo?), entonces es que algo extraño está sucediendo.

Y ese algo poco halagüeño marca a Omerta, la última entrega de Pavel Giroud, quien tan buenos augurios desplegara con sus dos primeras ofertas en pantalla grande, la última de ellas, La edad de la peseta.

Concebida bajo una óptica de historia de gánster crepuscular “a la cubana” y con una trama tan endeble y hasta reiterativa en su esencia criminal que necesitaba de un extra en el tratamiento artístico para sustentarse, Omerta no pasa de ser un propósito simpático lastrado por una combinación de factores endebles.

El regodeo con la cámara y las luces, los rebuscados planos, el montaje dinámico hacia los finales tratando de imprimir una artificial connotación de thriller, no bastan para que esta historia ubicada a principios de la Revolución, tras el degüello de los casinos y la fuga de los mafiosos estadounidenses, fluya y se sienta creíble.

El cuento del tipo duro que pierde facultades con los años, que se resiste al retiro y prepara un “último golpe” ha sido llevado no pocas veces a las pantallas; recordar solo aquella pequeña joya de Louis Malle del año 1980, Atlantic City, con dos envejecidos Burt Lancaster Y Kirk Douglas.

A Rolo Santos, ex guardaespaldas de un importante mafioso, masticador de vidrios y apegado al gatillo fácil, le falta profundidad de carácter y matices psicológicos en su concepción literaria como para que ese buen actor que es Manuel Porto pueda sacarlo adelante en un guión en el que florecen las imperfecciones. Lo mismo sucede con algunos otros personajes, en especial los dos delincuentes de poca monta enrolados en esa Omerta, ley del silencio que se cobra con la muerte y que en el filme no pasa de ser un recurso de subrayado tremendismo final.

Los diálogos y las acciones que tienen lugar en el caserón donde se busca el gran tesoro están necesitados de una mayor verosimilitud y hasta de gracia allí donde se adivina la intencionalidad de la nota desenfadada. Y el cierre resulta demasiado deudor de muchas películas de Hollywood, y no exactamente como guiño reverencial al género.

El cine negro, se asuma en serio o con pespuntes de ironía, requiere de un fino bordado para convencer a un tipo de espectador que ha envejecido viéndolo y de él sabe desde la A hasta la Z.

Las vías para transitarlo con éxito tienen sus fórmulas, abiertas siempre a los aportes renovadores, una combinación entre lo viejo y lo nuevo a la que Omerta poco aporta.



Premios para “EL ACOMPAÑANTE” Y “NUEVA FE”, los próximos proyectos de la 5ta. Avenida Producciones
Octubre 15, 2008, 12:17 am
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CINERGIA impulsa 16 proyectos de Centroamérica y el Caribe
$150 mil en premios

• Propuestas cinematográficas recibirán apoyo en distintas etapas
• Países del Caribe obtuvieron la mitad de los premios.

San José. 14 de octubre. (CINERGIA). CINERGIA, Fondo de fomento al Audiovisual de Centroamérica y el Caribe, celebró su quinto aniversario apoyando 16 propuestas cinematográficas de la región con USD $150 mil. El anuncio se realizó en conferencia de prensa el 14 de octubre en San José, Costa Rica.

El jurado internacional premió cortometrajes de ficción, óperas primas, documentales, cortometrajes de animación y guiones; así como proyectos en desarrollo y en etapa de posproducción.

En desarrollo de guión el Caribe se llevó todos los premios. Fueron seleccionados Nueva fe del cubano Alejandro Brugués, quien recibió USD $3mil; La lucha de Ana de Francisco Abdud de República Dominicana; y Romance cardíaco del puertorriqueño Juan Carlos García, con USD $2 mil cada uno. Según el jurado español y escritor Fernando Marías, el proyecto Nueva fe “presenta un tratamiento que se lee con pasión, como una novela, lo cual es insólito. Sin duda es el germen de una gran película”.

En desarrollo de proyecto el cubano Pavel Giroud se llevó el premio por El acompañante con USD $7 mil; $4.500 entregados por el jurado de CINERGIA y $2.500 de parte del Fondo Cinematográfico del Festival Internacional de Cine de Goteborg. Según el jurado Massimo Martinotti “está claro que no sólo era importante el proyecto, si no saber la capacidad del director de llevarlo a cabo; saber cual es su experiencia, y como pasa del papel a la pantalla, por lo que observar sus proyectos anteriores fue clave”. 
CINERGIA es el único fondo de apoyo al cine de Centroamérica y el Caribe. Es administrado por FUNDACINE y cuenta con el patrocinio de la agencia de cooperación holandesa Hivos, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), la red de Centros Culturales de la AECID, la Fundación Ford, la Universidad Veritas y la Corporación de Cine de Puerto Rico; así como el auspicio de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, la Embajada de Brasil y el Centro Cultural de España, ambos en Costa Rica, la Unión Latina, Buena Onda Américas, el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica, la Universidad San Judas Tadeo y la Fundación TyPA de Argentina.